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El fútbol naciente
14 de Septiembre de 2009
Hace 30 años, Argentina salió campeón del mundial juvenil con un equipo de lujo

El mejor equipo que integré fue, lejos, el juvenil en Japón. Era extraordinario. Nunca me divertí tanto". Las palabras tienen un dueño célebre. Quien alguna vez las dijo y las repitió como una realidad irrefutable fue el más grande jugador argentino de todos los tiempos. A partir de esa afirmación de Diego Maradona, todo lo que se pueda decir sobre la Selección campeona juvenil de 1979 no alcanzará para describir aquel equipo que se divertía y divertía.

A fines de los setenta y con la idea de globalización sólo en las afiebradas mentes de los filósofos futuristas, Japón no era más que un punto inhóspito en el otro extremo del planeta. Por eso, la epopeya de aquellos juveniles adquirió aún más relevancia, como todo lo que se consigue lejos de casa.

Maradona fue la figura y el dueño de aquel equipo soñado por el maestro Ernesto Duchini y armado por César Menotti. Diego llegó a Oriente con la sangre en el ojo por haber quedado afuera del Mundial 78 a último momento. La bronca dura hasta estos días, pese a que sólo un año después logró llevar a la gloria mundial a un combinado nacional por segunda vez en la historia.

El vuelo duró un día entero y cuando llegaron, los adolescentes argentinos tuvieron la sensación de estar en otro mundo. Hasta aquella mañana, Tokio era una ciudad que ni siquiera conocían a través de la televisión, sin embargo, después del siete de septiembre se convertiría en el escenario donde se gestó y vivió el mejor equipo argentino de la historia.

TODOS LOS NOMBRES
El equipo estaba claro: Sergio García, hombre de Flandria, era el arquero; la férrea defensa era sostenida por el carácter de Juan Simón y Rubén Rossi; el centro del campo era propiedad de Juan Barbas, bien escoltado en los extremos por el talento de Gabriel Calderón y la velocidad de Osvaldo Escudero. Arriba, el talento inconmensurable del Diez era la mejor compañía para una animal del gol: Ramón Díaz. Los tres partidos de la primera fase se jugaron en Omiya. El debut fue el 26 de agosto, ante una Indonesia de la que poco se sabía y poco hizo. Fue 5-0, con dos goles de Diego y tres de Ramón. El segundo rival fue mucho más duro: Yugoslavia. El triunfo 1-0 con gol de Osvaldo Escudero unió aún más a la Selección, porque se habían sacado de encima con autoridad a un adversario complicado, peligroso.

El final de la fase inicial los enfrentó a Polonia, que también llegaba con dos victorias en su camino. La goleada 4-1 le dio a Argentina el mote de candidato, se convirtió en el equipo que todos querían ver, en la vedette del certamen. Diego, Calderón en dos oportunidades y Juan Simón marcaron los goles del conjunto albiceleste.

La historia entre Menotti y los pibes fue de amor correspondido. Mientras los jugadores lo miraban y escuchaban con admiración, el entrenador estaba feliz por haber encontrado los intérpretes perfectos para la versión del fútbol que más le gustaba. El equipo juvenil del 79 fue, sin duda, el que mejor entendió la filosofía del Flaco.

Para los cuartos de final hubo que viajar a Tokio. El rival era Argelia, que había sorprendido a España en la primera ronda. La excursión no era fácil, pero aquel equipo de ensueño se la sacó de encima con la autoridad de los campeones. Ramón Díaz marcó tres goles para la confirmación, si aún hacía falta, de que Argentina era el máximo favorito al título. Maradona y Calderón cerraron el 5-0 y el pase a semifinales. Pese a la fiesta de goles, aquel no fue un gran día para el Gran Capitán. Menotti lo reemplazó en el segundo tiempo y Diego lo sufrió como una verdadera expulsión. Volvieron los fantasmas de mayo del 78, pese a que la camiseta número 10 ya era suya para siempre.

"Te saco para protegerte", le dijo el Flaco. Al Pelusa no le importó y masticó bronca hasta la noche, con la goleada y el pase a las semis consumado. Al otro día todo quedó en el olvido y la atención se posó sobre el próximo rival, que el destino había querido que fuera uno bien conocido: Uruguay, que también llegaba con cuatro triunfos en su camino y tenía en Rubén Paz a su gran figura.

UNA VICTORIA Y ALGO MÁS
En semifinales, otra vez el escenario fue el Olímpico de Tokio, con 20.000 japoneses que llegaron para ver en acción al, quizás, mejor equipo que hayan tenido alguna vez en ese estadio. El primer tiempo fue duro, peleado, pero Argentina no renunció a su estilo: toque corto, juego preciso y paciencia al servicio del buen fútbol. El 0-0 no era un resultado acostumbrado para los muchachos de celeste y blanco, sin embargo, el adversario ameritaba un esfuerzo distinto, un plus que el equipo liderado por Maradona estaba dispuesto a entregar.

Los dos goles que le dieron a Argentina la clasificación para el partido definitorio nacieron en la sociedad más importante del plantel. Pase de Ramón Díaz, gol de Maradona, pase de Diego, gol del Pelado. Fueron las dos figuras del Mundial, los hombres en los que descansaron las esperanzas ofensivas de un equipo que alcanzó la final tras vencer en el gran clásico rioplatense.

"Pase lo que pase, la gente se va a acordar mucho tiempo de ese equipo. Así que jueguen como siempre, respeten lo que sienten". La charla técnica previa a la final ante Unión Soviética mostró a un Menotti auténtico, seguro de que sus muchachos no lo defraudarían justo el día más importante.

El encuentro comenzó más complicado de lo esperado. El fútbol mecánico de los soviéticos neutralizó los circuitos ofensivos y de creación del combinado nacional. Argentina tuvo un primer tiempo mediocre, quizás el peor del torneo.

La segunda parte comenzó peor, porque Ponomarev abrió el marcador apenas salieron del vestuario. Diego y sus compañeros se sentían incómodos, como si este partido no formara parte del campeonato que ellos querían ganar de punta a punta. Pero siempre aparecía una figura para cambiar la historia. A poco del final ingresó Juan José Meza y todo cambió. El equipo volvió a ser, recuperó su frescura y los goles llegaron por peso propio.

Hugo Alves empató de penal a los 23 minutos. Sí, un penal que no pateó Diego, pero que festejó con el alma, como Menotti, quien años después confesó: "Ése fue uno de los pocos goles que grité en mi carrera". El 1-1 era una realidad, ahora sólo quedaba seguir atacando para cumplir el sueño de todos.

Tres minutos más tarde el gran artillero del campeonato anotó su octavo gol en la Copa y le otorgó al país la certeza de que nuevamente una camiseta celeste y blanca estaría en lo más alto del podio mundial.

A 14 minutos del final apareció el genio en toda su dimensión. Diego acarició la pelota como tantas veces y de tiro libre decretó el 3-1. Era el broche de oro, la obra cumbre en el torneo que fue testigo del nacimiento de Maradona como capitán, genio y figura de la Selección.

GLORIA
Después llegaron los festejos. Un grupo de pibes que arribaron a Japón curiosos por conocer un país extraño y se fueron aplaudidos por 52.000 nipones que disfrutaron de un juego que hasta ese momento jamás habían visto en vivo y en directo con semejante perfección.

Diego ganó el Balón de oro al mejor jugador y Ramón se llevó el Botín de oro al goleador. La celebración estuvo repleta de trofeos y de alegría. La misma alegría que durante seis partidos desparramaron por las canchas.

"Hay dos equipos: el Santos de Pelé y el Juvenil del 79". La fascinación de Menotti por este plantel excede cualquier análisis. Fue su equipo perfecto, el punto cumbre de su idea, la certidumbre de que con fútbol se puede llegar a la cima. Y que gracias a esas armas nobles, se disfruta mucho más cuando se alcanza la gloria.

Aquellos colimbas que estuvieron a punto de realizar el servicio militar obligatorio fueron los mismos que hicieron madrugar a un país sumido en su época más nefasta. Una vez el sistema les jugó en contra a los dueños de los años más tristes de la historia. Durante algunos días las madrugadas del pueblo argentino estuvieron protagonizadas por los goles y no por los gritos de dolor. Eso les alcanzó a estos pibes para ganarse un lugar en el olimpo del fútbol nacional. Un lugar que ya nadie les quitará.

Adminitrador
Fuente: ESPN Deportes

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Alejandra Maglietti 2

26/07/2008


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